2019: El año de la intensidad. Lo terminé como Rocky Balboa al final de Rocky II: magullado pero victorioso. Año de cierre de doctorado, de lanzamiento de disco, de ayudar a amigos a hacer sus discos, de recuperación, de reencuentro, pero en general fue un año de mucho aguante. Transitarlo hubiera sido aún más difícil sin la música así que, como cada año, comparto con cariño los sonidos que me refrescaron el alma. Aquí van los 7 (+2) discos que a mi juicio representan las mejores producciones discográficas que llegaron a mis manos en el 2019, pues conjugan muy bien la triada compuesta por música, calidad de sonido y diseño del disco. Como ya es regla, no necesariamente todos los trabajos son editados en el 2019 y su orden no implica ningún ranking. Espero que los disfruten.
París, Lisboa, Salvador Sobral. Si digo que el 2019 fue un año de aguante, pues este trabajo de Salvador Sobral no podía quedar por fuera de mi selección. Es un disco conmovedor y aleccionador, pues muestra cómo levantarse luego de estar en la lona. Impacta desde su primera canción titulada “180, 181 (Catarse)”, donde Salvador cuenta lo que fueron esos días de recuperación luego de un delicado estado de salud del que logró salir adelante. En París, Lisboa (2019) se encuentra un Salvador vivo, grande, sensible y potente, con un acompañamiento muy sólido y con una selección de canciones exquisita. Me cuesta mucho elegir solo dos canciones de este disco para recomendarles, pero me quedo con “180, 181” y “Cerca al mar” (en esta última da una clase magistral de manejo de colores y texturas de voz imperdible).
La travesía de los grillos, Sofía Elena Sánchez. Era uno de esos discos que estaba esperando en el 2019. La travesía de los grillos (2019) trae la historia de los hermanos Hernández, aquellos aventureros que triunfaron fuera del país mucho antes que Juanes y Shakira. El riguroso trabajo investigativo de Sofía Elena trae maravillosos frutos, donde además de seguirle la pista a estos innovadores músicos, logra reunir a importantes artistas nacionales, entre ellos el trio Palos y Cuerdas, Fabián Hernández, Fabián Gallón y mi favorita sobre todos la gran Niyireth Alarcón. El arte del disco es muy bello, fotográficamente bien documentado y la edición que tengo viene con DVD. Palmas para “Sofi” que con tanto esfuerzo ha hecho este sueño realidad. Mis canciones favoritas son “Cadenita de Oro” y “Arre Buey!”
Els Amants de Lilith, Lídia Pujol. Encontré este trabajo por casualidad, escudriñando entre cientos de discos en Madrid, donde en un rincón vi una sección que decía “Cantantes Catalanas” y bueno, amor a primera oída. Els Amants de Lilith (2007) presenta una recopilación de canciones populares que han sido transmitidas oralmente por pueblos de Cataluña, Valencia y las Baleares. Es un disco fuerte, con una estética e intencionalidad bien clara: mostrar la fuerza de las mujeres, documentando los diferentes tipos de violencia a los cuales por años se han visto expuestas. El arte del disco es muy bello y la paleta de emociones que trae Lídia con este repertorio es bien variado: desde lo desgarrador (La Nina I son Germà es durísima) hasta lo mágico e inspirador (Il Somiatruites). Vale la pena escucharlo con tiempo y un buen café.
Vestida de nit, Silvia Pérez. Una de esas cantantes de las cuales soy adicto. Desde que la escuché con Javier Colina supe que era diferente. Dinámica e impredecible, con un dominio total del instrumento, Silvia Pérez es una infaltable en mi discoteca. Vestida de nit (2017) trae una recopilación de canciones acompañada de un quinteto de cuerdas. No necesita de más porque su voz lo abarca todo. Canciones muy representativas de Europa y de América dan fe de la versatilidad de esta talentosa artista. La grabación está acorde a la propuesta del disco: oscura, limpia e íntima. Fotografía impecable… Suerte que lo pude traer para mi colección. Mis canciones recomendadas: “Tonada de Luna llena” y “La Lambada” (que viene en una versión casi dramática, para mi gusto mucho más cercana a lo que dice la letra)
Les voy a contar la historia: Un viaje de retorno a la tierra, Proyecto de la fundación Chasquis y Artistas de la comunidad de las Pavas. Crudo y estremecedor, taladrará incluso los insensibles oídos de aquellos que gritan “duélale a quien le duela”, dejando en evidencia a aquellos “compradores de buena fe». Les voy a contar la historia (2013) relata, en voces de los campesinos de la comunidad de Las Pavas (Bolívar), las memorias de despojo de tierras y desplazamiento forzado a los que fue sometida esta comunidad. Sus letras son francas, sus voces curtidas por el dolor y la esperanza, la grabación está perfectamente realizada, consiguiendo transportar al oyente a los lugares lejanos de esa Colombia ignorada. ¿Qué mejor que escuchar de los propios campesinos las memorias de la violencia colombiana? ¿Quién mejor para cantarlo que ellos mismos? Este tipo de trabajos me recuerda la insensibilidad de algunos habitantes de la ciudad, los que ven la violencia desde su casa y opinan de la guerra como si fuera un juego de video. Las voces que trae este disco son por lo tanto de carácter obligatorio. Las canciones que para mi son más dolorosas, pero recomendadas son “Historia de mi vida” (de Orlando Ospino) y “De aquí no nos vamos a ir” (Etni Torres).
Manga, Myra Andrade. Su voz me suena a piel tostada por el sol, a garganta con sal, a viaje sin terminar. Escucho sus discos y veo todo un proceso. Busca, propone y no se casa con eso que ya le dio frutos. Me enamoré de su trabajo luego de escucharla junto a Hamilton de Holanda y Yamandú Costa en el maravilloso documental acerca de Dominginhos producido por Mariana Aydar. En Manga (2019) Mayra Andrade tiene la sonoridad de su Cabo Verde natal, pero además trae sonidos de sintetizadores e instrumentos electrónicos que amplían sus fronteras y la sitúan a mi gusto como una de las más importantes cantantes africanas del momento. El disco es muy variado, divertido y por momentos reflexivo, personal y “rumbero”. Toda una curva de emociones perfectamente bien hilado. Mis canciones favoritas son “Vapor di Imigraso” y “Plena”.
Orinoco, Cimarrón. Pedazo de disco por donde se escuche y mire. A mi juicio se quedaron cortos los de los Grammy con este trabajo, pues creo de corazón que merecía mucho más. Gracias a un trabajo constante, para mi Cimarrón hace parte de la realeza de la música colombiana. Si existiese un “Salón de la fama” de la música en Colombia, su foto sería un infaltable. Este disco trae la mezcla perfecta entre la tradición llanera y la sonoridad del mundo. Transgresores y arriesgados pero respetuosos, su trabajo los ha llevado a recorrer el mundo y siento que Orinoco (2019) recoge parte de lo que ha sido ese viaje. Como siempre, el canto recio de Ana Veydó es garantía de “piel de gallina” en los oyentes. El arte del disco es magnífico, con unas fotos y vestuario impecables, cuidado en los más mínimos detalles. Realmente un disco para coleccionistas. Mis canciones favoritas son “Ponle Pasión” y “Tonada de la Palomita”.
(+2) El 2019 fue muy especial, porque además dos de mis más queridos amigos lanzaron sus discos. Los discos de Adriana Vásquez y Fáber Grajales van directo a mi corazón, sin necesidad de pasar por ninguna lista. Mi cariño y respeto para ellos y su música. Quiero compartir con ustedes mis impresiones acerca de estos discos.
Algo de mí, Adriana Vásquez. Me conmueve mucho la voz de Adri. La escucho y siento que su voz se mete hasta las partes menos iluminadas de mi corazón. En Algo de mi (2019) Adri se afianza como compositora. Letras introspectivas y profundas, que hablan de búsquedas y dudas que retratan lo que leo como la incertidumbre que trae eso de intentar encontrarse. La interpretación fue impecable, casi todo el disco fue grabado en bloque y sin duda eso crea una atmósfera muy íntima. El diseño es muy limpio, con bellas fotos. Palmas y más palmas para mi admirado Carlitos Taboada “El cubanito”, guardián de la música y del sonido de este disco. Mis canciones favoritas son “Algo de mi” y “Se le escapa”.
Árbol genealógico, Fáber Grajales. Disco de autor, muy conceptual y bien pensado. Árbol genealógico(2019) tiene mucha tela de donde cortar. Desde la canción, Fáber presenta un trabajo variado de composición dedicado a la familia. Canciones para los tíos, la hija, la abuela, los padres… en fin, para todos los gustos. Desde lo musical y lo sonoro le exprime hasta la última gota de sonido a su tiple, procesándolo y mostrando la diversidad sonora de este instrumento. El arte también está muy bien pensado, con un diseño acorde a la temática del disco. Es un trabajo honesto en el que Fabito se deja la piel. Mis canciones recomendadas son “Hoy” y “La espera”, que trae el maravilloso regalo de la voz de mi querida Carolina Muñoz.
NOTA: Dedico estas reseñas a la memoria del maestro Carlos Rojas, director y arpista del grupo Cimarrón, quien deja un legado musical que seguro perdurará por muchos años. Muchas gracias maestro.